Hipoacusia (sordera)

IMPORTANTE: esta información es de carácter orientativo. Si bien la información aquí facilitada es cierta, hay mucha más información sobre el tema que no está aquí publicada pero que su especialista sí conoce y la utiliza para cada paciente en particular. Tome estos datos sólo como información orientativa. Siga siempre las recomendaciones de su médico especialista. No se automedique nunca y en caso de duda sobre su enfermedad o con los tratamientos, consulte a su médico.

Entendemos SORDERA como pérdida de audición, pero esta pérdida no tiene que ser completa. Cuando hay pérdida de audición, de cualquier grado, por muy leve que sea, hablamos de HIPOACUSIA. Cuando la pérdida es completa, hablamos de COFOSIS.

Ramón y Cajal decía: "con la pérdida de la audición se cierra una de las grandes ventanas abiertas al mundo, por donde penetran la cultura y la sociabilidad". No se puede explicar mejor. La personas que no oyen, se aíslan del undo que les rodea y dejan de contar en el ambiente familiar, por lo que es fundamental prevenir y tratar esta dolencia.

Hipoacusia, o pérdida de audición, no siempre significa enfermedad. La pérdida de audición es normal con la edad y si bien hay casos para todos (niños que llevan audífonos y personas de 90 años que oyen perfectamente), se pierde audición desde que se nace. Normalmente, la pérdida es lenta y nos empezamos a dar cuenta de ello alrededor de los 50 años.

Cuando hacemos valoración de la audición, lo importante no es tanto la pérdida de audición que pueda haber, sino la velocidad a la que esa audición se está perdiendo.

Las causas son múltiples: desde la pérdida natural con la edad o unos tapones de cera, hasta casos que sí consideramos enfermedad como la otosclerosis o la hipoacusia súbita. Por ello, como siempre, cada caso debe ser valorado en particular por su especialista.

Existen muchos casos en los que se produce una pérdida de audición que no es real. Son casos en los que el paciente tiene sensación de pérdida de audición pero las pruebas auditivas dan un resultado normal. Las situaciones más frecuentes en las que esto ocurre son los cuadros de catarro y cuando hay una inflamación de la articulación de la mandíbula.

Un dato importante es diferenciar entre OIR y ENTENDER. Lo explico con un ejemplo simple: si una persona me empieza a hablar en ruso, la oigo, pero no la entiendo, porque yo no hablo ruso. De forma muy simple, definiríamos OIR como la capacidad de detectar los sonidos, y ENTENDER como la capacidad de interpretarlos. A nivel práctico en la vida diaria, los 2 ejemplos más frecuentes para diferenciar esto son:

  • "¿Qué me dijiste?". "¡Ahi, abuelo, estás sordo!". "No, yo te oí, por eso te pregunto qué me dijiste, pero no te entendí porque estaba atento al telediario". En esta situación, el paciente oyó, pero no entendió.
  • "Abuelo, llevo 10 minutos llamándote". "¡Pues no te había oído!". En esta situación el paciente no llegó a oír.

Normalmente, estas 2 cosas, oír y entender, van juntas, y con los años las 2 se van deteriorando, pero podemos encontrar muchos casos, en los que sólo una de las 2 está alterada.

Dr. Rafael Casañas Barrios. AVISO LEGAL